En el mes de agosto El Tiempo celebró su cuadragésimo noveno (49) aniversario, motivo por el cual abrimos un espacio en el blog de Movida Oriental Dilo en movida para que nuestros internautas se expresaran de manera abierta y libre.
El jurado integrado por profesionales del “periódico del pueblo oriental”, escogió para publicar el de la joven Katherine García “Saltando la cerca”. Felicitaciones y Gracias a todos por escribirnos.
Saltando la cerca
Era viernes y de lo único que se hablaba en el colegio era de la fiesta que se haría en él Club Campo Rojo, en la cual los invitados especiales eran los integrantes del grupo A.5, mis amigas y yo teníamos pensado ir pero no teníamos dinero y éramos menores de edad y nuestros padres nos habían negado el permiso, sin embargo no perdíamos las esperanzas de ir a esta gran rumba.
Al salir del liceo nos pusimos de acuerdo para vernos en la fiesta, llegó la noche seguíamos sin dinero, ahora contábamos con el permiso de nuestros padres pero hasta las dos de la mañana, llamé a mis amigas y les dije que yo pagaría las entradas y que sólo tenían que conseguir para pagar los taxis. Cada entrada tenia un valor de 25.000 Bs. y yo solo contaba con 10.000 Bs.
Al llegar al club les conté la verdad, mis compañeras se enojaron demasiado y después de un largo rato decidimos saltar la cerca. Mis cuatro amigas saltaron, pero cuando salté la luz de seguridad me enfocó, sonó la alarma y las personas de seguridad nos salieron persiguiendo por todo el sitio.
Con todo el alboroto mi sandalia quedó del otro lado de la cerca, lo importante fue que nos pudimos esconder y logramos librarnos de la seguridad, pero perdí mi sandalia y tuve que estar toda la noche sin sandalia. Sin embargo disfrutamos del concierto hasta las cinco de la mañana.
Al terminar el concierto no teníamos dinero y tuvimos que pedir cola, para completar se nos había pasado la hora para llegar a nuestras casas, así que cuando llegamos a nuestros respectivos hogares, los padres de cada una nos esperaban con un buen regaño y con un castigo. A fin de cuenta la pasamos súper y el riesgo valió la pena, aunque dejamos de salir a la calle por varias semanas.