Para Juan Guillén, no hay nada mejor que llegar a su apartamento después de un duro día de trabajo y disfrutar de la paz que le brinda el hogar. Sin embargo, esto nunca ha sido posible.
La causa es muy simple: él vive en el edificio La Almeja, en la avenida Boulevard de Lechería, a pocos metros de Playa Mansa, donde es común que los fines de semana los jóvenes y no tan jóvenes que salen en las noches en busca de diversión instalen sus vehículos con sus potentes cornetas en dicha avenida.
Además de la música característica en este sector los fines de semana se suma las riñas que se generan por la “convivencia” de todos los que deciden estacionarse allí para armar su “rumba”, y la gran cantidad de botellas que son dejadas en la acera y la arena. Todos estos aspectos tienen como resultado que Guillén no descanse los viernes y sábados por la noche.
Por esto, el pasado jueves un grupo de vecinos se reunió con la Comisión de Seguridad de la Cámara Edilicia de Urbaneja. Ligia Contreras, presidenta de esta delegación, informó que se llegó a un acuerdo: el horario de estadía de los “fiesteros” será hasta las 10:00 de la noche de lunes a viernes, y hasta la medianoche los sábados.
“Al llegar estas horas, la Policía Municipal comenzará a desalojar el sitio y los fines de semana habrá un módulo policial permanente. Además, ahora sólo se podrán estacionar en el canal que está adyacente a la playa”.
“Estamos satisfechos”
Una vez conocida la decisión, Guillén respiró con tranquilidad. “También es positivo porque en algunos casos los policías dejan sin vigilancia sectores críticos por atender nuestras denuncias por la música a todo volumen”.
Aunque se define como un joven al que le gustan los “bochinches”, Franklin Brito, vecino, dijo que “está bien que lo hagan. Yo disfruto de las fiestas, pero en terrenos que no sean zonas residenciales”.
Nancy Primavera, quien tiene un gimnasio en esta zona, considera que la medida es “casi como una dictadura. La playa es pública y todo el que quiera estar allí puede hacerlo. No se debe restringir el horario sino poner más vigilancia, para evitar que la gente eche botellas en la calle y se den comportamientos impropios”.


